BIOGRAFÍA

Mi nombre es Manuel Ortuño Arregui (1977) y soy profesor e investigador.

Licenciado en Historia (1999), licenciado en Humanidades (2002)  y doctor en Filología Latina (2017) por la Universidad de Alicante.

​Me dedico principalmente a la docencia en la etapa educativa de Secundaria en el área de las Letras y Humanidades en el Colegio Diocesano “Oratorio Festivo” de Novelda  (Alicante).  También imparto cursos relacionados con la Filología Clásica en el CEPOAT (Centro de Estudios del Próximo Oriente y Antigüedad Tardía) de la Universidad de Murcia.

Soy investigador colaborador en el Proyecto de investigación:Corpus Documentale Latinum Valencie de la Universidad de Alicante incorporado a IVITRA (Instituto Virtual Internacional de Traducción).

Por último, soy editor y director de la Revista de Educación: El Viaje de Eneas  ISSN 2341-1007 y colaboro de manera habitual en ArtyHum. Revista Digital de Artes y Humanidades ISSN 2341-4898.

En esta web se encuentra información sobre mi perfil académico y noticias sobre mi investigación, además de otros materiales varios. 

INVESTIGACIÓN ACTUAL. 

Estudio de los usos lingüísticos en lengua latina y romance de los sermones de S. Vicent Ferrer en la Europa Mediterránea medieval (siglos XIII- XIV) con motivo del VI centenario de la muerte de San Vicente Ferrer, que tiene lugar del 5 de abril de 2018 al 5 de abril de 2019, fecha del aniversario. 

Predicó en Castilla y Aragón, norte de Italia y norte de Francia, sitios en donde no se hablaba la lengua propia del santo y, sin embargo, hubo testigos que afirmaron que todos entendían al predicador, pese a que les hablaba en valenciano. Según los dominicos Adolfo Robles y Alfonso Cebrián, «San Vicente hizo su formación clerical en latín, sus años de estudio en Barcelona, Lérida y Toulouse» y «parecería ser que el Maestro Vicente Ferrer dominaba con más o menos facilidad las lenguas románicas de los países donde predicó (es decir: el valenciano, el catalán, el castellano, el aragonés, el occitano, el francés y el italiano), y que se adaptó lingüísticamente a sus auditorios».

Viajaba montado sobre un asno y era seguido por multitudes. Antecedente de los cantantes modernos y sus “fans”, al término de cada actuación, las gentes caminaban en procesión tras él un trecho del camino y se le acercaban para tocarle e, incluso, para arrancarle un trozo de su ropa, con lo que tenía que ser protegido por lo que hoy llamaríamos un equipo de guardaespaldas.